El Dev.F. es una Olla donde se cocinan cosas

Quienes participan en el Dev.F. aprenden mucho más que sólo a programar y/o a escribir código. Por esta razón, más que decir que somos una escuela de programación, decimos siempre que somos una escuela de hackers o una des-escuela.

Quizá puede sonar a que esto es meramente una cuestión de palabras, pero no lo es: realmente el componente de programación o de aprender las herramientas más recientes para construir software es tan sólo eso, un componente entre varios más que hacen del Dev.F. una experiencia educativa mucho más completa que simplemente aprender cuestiones técnicas.

Dicho esto, nos parece importante aclarar que en el Dev.F. se aprende mucho más que sólo programación y que vamos más allá de ser un lugar donde se toman cursos. En realidad, el Dev.F. es como una gran olla donde se mezclan los ingredientes necesarios para que se cocinen cosas muy interesantes.

Estos ingredientes son:

1) Los y las participantes.

Personas de diferentes colores, sabores, edades y perfiles, pero que comparten una evidente pasión por querer aprender y construir nuevas cosas. Además esta gente pasó por un filtro antes de convertirse en el 15% de personas seleccionadas para el programa (de más de 200 aplicaciones recibidas).

2) Las herramientas tecnológicas.

Lo más relevante que está siendo utilizado en la industria del software y el conocimiento de cómo aprovechar estas herramientas para resolver problemas reales.

3) [email protected] Senseis.

Un grupo de 8 Senseis (nuestra palabra para instructores / facilitadores del conocimiento) quienes están de tiempo completo y constantemente presentes compartiendo su conocimiento y experiencia con los y las participantes. Los y las Senseis van desde experimentados y expertos programadores (2 de ellos con el nombramiento de Google Developer Experts [GDE]), pasando por diseñadores que trabajan de cerca con Google, y llegando hasta otros que han iniciado nuevos negocios y proyectos con tecnología.

4) [email protected] Mentores.

Una red de cerca de 50 mentores que asiste con regularidad a dar charlas y sesiones personalizadas con los equipos del Dev.F. (#OfficeHours). Entre estos mentores se encuentran algunos de los líderes en el mundo de la tecnología de la Ciudad de México y algunos otros lo son a nivel internacional (hace poco estuvo el fundador de Major League Hacking y ex-Director Nacional de StartupBus quien visitó desde Nueva York).

5) Cultura Hacker.

Tenemos un énfasis omnipresente en vivir la Cultura Hacker. La Cultura Hacker es una cultura de trabajo duro, de pasión por dedicarse a las cosas en las que creemos, de apertura, de colaboración y de abandonar el temor para así explorar nuevos y potencialmente fascinantes territorios. Ser hacker significa compartir lo que sabes con otros y ello crea una red impresionante de apoyo y cooperación que da origen a nuevas cosas. Además uno de los principales pilares filosóficos de la Cultura Hacker es adoptar una mentalidad de constantemente buscar resolver problemas y mejorar procesos.

6) Los lugares.

La oportunidad de trabajar en lugares donde están sucediendo cosas. Centraal es nuestra sede principal, y podemos decir que es el espacio de trabajo colaborativo donde más suceden eventos de tecnología, donde desfilan personas y profesionales de todo tipo, donde tienen su casa empresas innovadoras como Uber y donde en general se respira una atmósfera de ambición y colaboración. También hemos tenido la oportunidad de tener sesiones de hackeo en Google México, otra empresa que ha revolucionado el mundo de la tecnología en los últimos 15 años.

El resultado que obtenemos al vaciar estos 5 ingredientes en esa gran olla que es el Dev.F. es que acaban sucediendo todo tipo de cosas interesantes.

Por mencionar sólo un ejemplo, dos participantes del Dev.F. ya fueron contratados por el startup de uno de los mentores que asistió a dar una charla. Uno de ellos, Pablo, ni siquiera ha terminado la preparatoria (tiene 17 años), y ya le espera un trabajo como desarrollador de software en San Francisco en Enero.

Esto no significa que esto vaya a pasar con cada uno de los y las participantes del Dev.F. Otros acabarán quizá comenzando nuevos proyectos juntos, como sucedió con un par de participantes del Batch 1 que acabaron organizando talleres y conferencias de Android y tecnología en su escuela del Politécnico. Otros acabarán viajando a otros países a presentar su proyecto, como fue el caso de 3 participantes también del Batch 1 que viajaron recientemente a Irlanda al Web Summit a presentar dos proyectos (uno de ellos el que desarrollaron durante el Dev.F.). Otros trabajarán en su propia empresa, como un participante del ITAM que comenzó un negocio de tutores en línea y que acabó contratando a otros 2 compañeros suyos del Dev.F. para su equipo de desarrollo.

En fin, no podemos predecir qué resultados saldrán del Dev.F. Lo que sí sabemos con certeza, es que esa combinación de ingredientes y la gran olla que nosotros proporcionamos, hace posible que puedan cocinarse todo tipo de recetas interesantes que acabarán teniendo resonancia en el futuro. Y eso es lo que hace valiosa la experiencia en el Dev.F.

¿Quieres formar parte de esta gran olla? ¡Aplica HOY a Dev.F. y síguenos en Twitter para que te enteres de nuevas noticias!